La naturaleza enseña.
En la Universidad de Rice, según un estudio publicado en la revista Interfaces de materiales avanzadosUn grupo de investigadores ha descubierto que pueden aumentar la rigidez de los polímeros de silicona blanda insertando pequeñas cavidades llenas de galio líquido en su estructura. Entre las aplicaciones prácticas se incluyen estructuras que deben absorber fuertes impactos y estructuras biomiméticas como los discos intervertebrales artificiales.
¿Y qué tiene que ver la naturaleza con esto? Tiene que ver, siempre la tiene. La inspiración proviene de estructuras como la piel de los peces de aguas profundas y los mamíferos marinos que se sumergen a grandes profundidades, las cuales contienen innumerables cámaras microscópicas llenas de aceite. Estas hacen que la estructura externa del animal sea resistente a la presión que se encuentra a miles de metros bajo la superficie.
Lo interesante es el uso de un líquido dentro de un sólido blando para endurecerlo y hacerlo más resistente, en lugar de ablandarlo, como sería lógico. La naturaleza también se ve reflejada en la alternancia de vesículas de mayor tamaño, a una escala de 1/1000 de milímetro, y vesículas 1000 veces más pequeñas, una combinación que parece producir un efecto de endurecimiento aún mayor.








