Autor: Sandro Costo
Atar correctamente la cuerda requiere una técnica bastante avanzada: es recomendable practicar mucho, incluso fuera del agua, para aprender la forma correcta de colocarla. La cuerda debe tener un diámetro de unos 3 mm para ofrecer cierta resistencia y evitar que se corte al atarla. El primer punto de anclaje debe estar al aire libre y ser doble por seguridad.

La línea debe colocarse lateralmente a lo largo de nuestra ruta, evitando intersecciones. La coloca el primero de la fila, mientras que los demás buceadores no deben tirar de ella, sino simplemente pasarla por un lazo formado por el dedo índice y el pulgar. En el regreso, el procedimiento se invierte. La línea no debe quedar suelta, sino tensa y asegurada a intervalos regulares. Los puntos de sujeción deben ser seguros, y en el caso de puntas especialmente afiladas, se pueden usar bandas elásticas hechas, por ejemplo, de cámaras de aire. También es útil indicar la dirección de desplazamiento, utilizando marcas o etiquetas de colores para señalar la dirección en caso de poca visibilidad y pérdida temporal de la línea.
Por último, es importante no abandonar nunca las líneas de aseguramiento en el pecio, ya que al cabo de unos días se mimetizarían con él y supondrían un peligro para otros buceadores.








